OpenStreetMap (también conocido por sus siglas como OSM) es un proyecto colaborativo para crear mapas editables y libres. En lugar del mapa en sí, los datos generados por el proyecto se consideran su salida principal.

Los mapas se crean utilizando información geográfica capturada con dispositivos GPS móviles, ortofotografías y otras fuentes libres. Esta cartografía, tanto las imágenes creadas como los datos vectoriales almacenados en su base de datos, se distribuye bajo licencia abierta Licencia Abierta de Bases de Datos (en inglés ODbL).[nota 1]

En mayo de 2023, estaban registrados en el proyecto 10 millones de usuarios,[4] con unos 6.500 miembros activos diarios.[4]Por países el mayor número de ediciones provienen de Alemania, EE. UU., Francia, Reino Unido e Italia.[4]

Los usuarios registrados pueden subir sus trazas desde el GPS para crear y corregir datos vectoriales mediante herramientas de edición creadas por la comunidad OpenStreetMap. Cada semana se añaden 90.000 km de nuevas carreteras con un total de casi 24.000.000 km de viales (febrero de 2011), eso sin contar otros tipos de datos (pistas, caminos, puntos de interés, etc.).[5] El tamaño de la base de datos (llamada planet.osm) en el formato de archivo binario PBF se situaba en enero de 2021 en 55 gigabytes.[6][7]

Motivaciones

Mapa en papel de Copenhague realizado con datos del proyecto OpenStreetMap.

En la mayoría de los países la información geográfica pública no era de libre uso. Al no estar considerada por las administraciones públicas como un servicio similar a una infraestructura de orden público, el usuario pagaba dos veces por esa información, la primera al generarla, a través de sus impuestos, y la segunda al adquirirla para su uso.

Asimismo, las licencias de uso a veces restringen su utilización al tener el usuario un derecho limitado de aplicación de la cartografía. No se puede corregir errores, añadir nuevos datos o emplear esos mapas de determinados modos (integración en aplicaciones informáticas, publicaciones, etc.) sin pagar por ellos.

Paralelamente a OpenStreetMap surgieron iniciativas comerciales, como MapShare de TomTom o Map Maker de Google, orientadas a animar a los usuarios de sus servicios a completar estos, actualizando y corrigiendo su cartografía y agregando nuevos datos. En la mayoría de estos casos los usuarios no tienen derecho alguno sobre esa cartografía o datos que están añadiendo o editando, pasando a ser sus contribuciones propiedad de dichas empresas (esto es, seguirá siendo cartografía propietaria y no libre).[8]

El historiador inglés Jerry Brotton, uno de los principales expertos en la historia de los mapas y la cartografía renacentista, lo resume de la siguiente manera poniendo como ejemplo el servicio de mapas de Google, Google Maps:

De igual manera, el trabajo de estos servicios comerciales se centra en ciudades principales, lo cual dificulta la incorporación de cartografía de poblaciones pequeñas.[10]